Día 6: José, el padre de Jesús

33 DÍAS DE CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

DÍA 6 – JOSÉ, EL PADRE DE JESÚS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Señor, Dios Padre Todopoderoso, ten piedad de nosotros.

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Espíritu Santo, Fuente de luz. Ilumínanos.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran señora.

San José, ruega por nosotros.

CITA

José «ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad; de este modo él coopera en la plenitud de los tiempos en el gran misterio de la redención y es verdaderamente “ministro de la salvación”». (Juan Pablo II. Redemptoris Custos N. 14)

REFLEXIÓN

José era un buen israelita, podemos asegurar que era un esposo atento y cariñoso con su esposa, además de ser un padre cercano y afectuoso. Si a eso añadimos su buena reputación, su honradez, su arduo trabajo entenderemos que ocupaba un lugar distinguido en su sociedad. Por lo mismo, podemos imaginar el sano orgullo que sentía Jesús cuando le llamaban el “hijo de José”.

Juan Pablo II destacó la importancia de defender el matrimonio de María y José ya que éste era el marco jurídico del que dependía la paternidad de José. Y el Evangelio lo reconoce así, al narrar la genealogía de Jesús. Quizá, José no era padre carnal de Jesús, pero precisamente por ser una paternidad virginal, su sentido era más profundo: el Verbo Encarnado de Dios, concebido por obra del Espíritu Santo, necesitaba ser acogido en una familia del linaje de David. Y José dijo: “aquí estoy”.

“El Señor no nació del germen de José. Sin embargo, a la piedad y caridad de José, le nació un hijo de la Virgen que era Hijo de Dios”. (Pedro Beteta. Descubriendo a san José en el Evangelio)

Imaginemos a Jesús niño, llamando a su papá, queriendo imitarle, sintiéndose seguro y protegido por él, jugando con sus herramientas de trabajo y posteriormente aprendiendo de él su oficio. ¡Qué maravilla pensar que quien es la sabiduría absoluta, le hiciera preguntas sobre las nubes, los animales o las Escrituras! El silencio de José es el custodio de la infancia de Jesús. Cuando creció “en edad, sabiduría y gracia”, lo hizo a lado de José, su padre terrenal. Para nosotros es un modelo de educador envuelto en el misterio.

PROPÓSITO O TAREA

Dedica unos minutos a la oración contemplativa, imaginando a Jesús niño y piensa en las situaciones cotidianas y cómo sería su interacción con san José prestando atención a sus actitudes, sus gestos, sus emociones.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María

A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.

¡Oh, bienaventurado José!

Muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida.

Concédenos gracia, misericordia y valentía y defiéndenos de todo mal.

Amén.

(Francisco. Patris Corde)

Autor: Padre Guillermo Serra, L.C.

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